El coaching te permite sorprenderte mil veces con el mismo fenómeno. Hoy una vez más me sorprendo con el poder que tiene la narrativa para afectar nuestras vidas. 

Me refiero al acto de sentarse y escribir. Imaginar, poner la cabeza en determinado tema, y escribir. Qué sé acerca de esto? Qué significa para mí? Qué quiero que pase? Cómo quiero que evolucione?

Primero. La organización de nuestras ideas.

Escribir ordena nuestras ideas. Cuando ponemos cosas por escrito las estamos definiendo, anticipando y clarificando. 

Hay algo mágico en la combinación entre la manera cómo guardamos la información dentro de nuestro cerebro, y el proceso de estructurarla para volcarla en un párrafo en una hoja de papel. 

Cuando nos obligamos a elegir la próxima idea, la próxima palabra, estamos “tirando de un piolín” en el que se van enganchando una tras otra las ideas. Ideas que son “nuestras”, pero que no teníamos del todo claras hasta que las escribimos. Nos entendemos a nosotros mismos cuando exponemos. Nos forzamos a priorizar. El cursor o la punta de la birome son embudos para el océano que es la mente. Un embudo minúsculo, pero que nos permite hacer foco. Ese desovillar el ovillo es poderoso.  

Si querés estimular tus ideas y cabeza, leé. Si querés estructurar y sobre todo comprender qué pensás vos acerca de determinado tema, escribilo.

Segundo. El diseño de futuro. 

Cuando escribimos usamos la visión. Stephen King dice que el trabajo del escritor es mirar por una ventana y contar lo que ve. La ventana cambia de tamaño. Algunas veces es tan grande que podemos sacar el cuerpo para afuera y no vemos los bordes y contamos muchísimas cosas que vemos. Otras veces se achica. Se llega a achicar mucho. El trabajo del escritor es siempre el mismo: seguir escribiendo lo que ve, esperando a que la ventana se agrande una vez más. 

Cuando queremos diseñar nuestro futuro hacemos ejercicios de visualización. Buscamos construir un escenario complejo, rico, visualmente estimulante acerca de nuestro futuro. 

Hay varias técnicas para esto, y todas funcionan porque parten del mismo principio. Algunas son:

Visualización en primera persona en tiempo futuro. 

Carta desde el futuro hacia el pasado; y desde el pasado hacia el futuro.

Descripción de nosotros mismos en tercera persona.

Estamos generando una distancia artificial con nosotros mismos, que nos permite percibirnos de forma mediatizada. Nos corremos de nuestra torre de control habitual, de nuestro punto de vista default, y nos miramos con ojos nuevos. Qué cosas debemos hacer? Qué hábitos tenemos que desarrollar? Qué acción, si la repetimos lo suficiente, construye la persona que queremos ser?

Cuando hacemos esto por escrito plasmamos algo. Aprovechamos esas ideas y esa creatividad, que se pasan y se van, y las dejamos fijadas a un documento. Por imperfecta que sea esta imaginación, nos va a permitir tomar acción. En definitiva, si no hay acción no pasa nada.

Cada tanto hago el ejercicio de describir cómo imagino mi futuro. La primera vez fue en el año 2011, y muchas de las cosas que me propuse hoy son una realidad. 

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